Descripción
La Looshaus es el edificio de Adolf Loos en la Michaelerplatz, frente al Hofburg, que en 1910 causó escándalo con su fachada lisa y desnuda a pocos pasos del palacio del emperador. Terminada en 1912, hoy figura entre los emblemas del modernismo vienés.
El encargo le llegó a Loos en 1909, después de que un concurso de diseño para el solar no diera ningún ganador convincente.
Las plantas bajas, construidas como tienda de la sastrería Goldman & Salatsch, están revestidas de mármol cipolino verde de la isla griega de Eubea. Sus columnas toscanas dialogan con el pórtico de la iglesia de San Miguel, en la misma plaza. Arriba, las plantas de viviendas son de simple revoque, sin ningún adorno salvo jardineras de cobre en las ventanas.
Fue también uno de los primeros edificios de Viena de hormigón armado, lo que permitió a Loos jugar en el interior con grandes salas, entreplantas y techos de distintas alturas, con un tragaluz sobre la escalera principal.
Las plantas superiores desnudas desataron un escándalo en la prensa, y la obra se paró por la "desnudez indecente" de la fachada. Solo siguió después de que Loos aceptara añadir las jardineras, y él defendió su proyecto en conferencias públicas. Los vieneses la apodaron la "casa sin cejas", porque sus ventanas carecen de las habituales cornisas.
Cuentan que al emperador Francisco José le parecía tan fea que dejó de usar la salida del palacio a la Michaelerplatz y mandó tapar las ventanas que daban a ella, para no tener que verla nunca. Otra leyenda dice que las jardineras tienen la forma del sombrero archiducal, un guiño al palacio del otro lado de la plaza.
Después, la casa tuvo varias vidas. Con los nazis, la tienda se convirtió en un concesionario de coches Opel, y en 1947 el edificio fue declarado monumento. El Raiffeisenbank lo compró en 1987 y en 1990 devolvió a las plantas comerciales su aspecto original.
El encargo le llegó a Loos en 1909, después de que un concurso de diseño para el solar no diera ningún ganador convincente.
Las plantas bajas, construidas como tienda de la sastrería Goldman & Salatsch, están revestidas de mármol cipolino verde de la isla griega de Eubea. Sus columnas toscanas dialogan con el pórtico de la iglesia de San Miguel, en la misma plaza. Arriba, las plantas de viviendas son de simple revoque, sin ningún adorno salvo jardineras de cobre en las ventanas.
Fue también uno de los primeros edificios de Viena de hormigón armado, lo que permitió a Loos jugar en el interior con grandes salas, entreplantas y techos de distintas alturas, con un tragaluz sobre la escalera principal.
Las plantas superiores desnudas desataron un escándalo en la prensa, y la obra se paró por la "desnudez indecente" de la fachada. Solo siguió después de que Loos aceptara añadir las jardineras, y él defendió su proyecto en conferencias públicas. Los vieneses la apodaron la "casa sin cejas", porque sus ventanas carecen de las habituales cornisas.
Cuentan que al emperador Francisco José le parecía tan fea que dejó de usar la salida del palacio a la Michaelerplatz y mandó tapar las ventanas que daban a ella, para no tener que verla nunca. Otra leyenda dice que las jardineras tienen la forma del sombrero archiducal, un guiño al palacio del otro lado de la plaza.
Después, la casa tuvo varias vidas. Con los nazis, la tienda se convirtió en un concesionario de coches Opel, y en 1947 el edificio fue declarado monumento. El Raiffeisenbank lo compró en 1987 y en 1990 devolvió a las plantas comerciales su aspecto original.